ene 26 2012

Héroes, villanos y otras especies organizacionales (I)

 

 

El líder alquimista: 7 estrategias para el éxito 

Conseguir el éxito empresarial no es fruto de la casualidad, del azar o aparece por generación espontánea. Crear una empresa excelente supone la existencia de líderes con visión transformadora, estrategias innovadoras y audacia para tomar decisiones valientes en la dirección correcta. Esto no tiene que ver con la suerte, tiene más que ver con la alquimia, esto es, con la capacidad para convertir opciones y posibilidades (metales) a través de acciones inteligentes (piedra filosofal) que transformen la empresa en una organización excelente (oro).

Igual que el alquimista, el líder de una organización tiene que saber crear oportunidades de oro, a partir de la realidad cotidiana. En los tiempos de plomo que vivimos, es más necesario que nunca que emerjan en las empresas, líderes alquimistas capaces de encontrar la piedra filosofal para crear oportunidades donde otros sólo ven dificultades.

Lo que diferencia a los buenos líderes empresariales de los grandes líderes no es haber descubierto, antes que otros, las oportunidades en su mercado de referencia. Seguramente su mayor mérito es haber sabido transformar la realidad para crear oportunidades donde no las había.  Bill Gates puede ser un buen ejemplo de esto.

Veamos las 7 estrategias que harán de tu empresa una organización excelente:

Primera estrategia. La alta dirección tiene que comprometerse, sin reservas, en el cambio que transformará la organización. No hay cambio significativo sin transformación de los paradigmas. Para transforma los paradigmas hay que aprender a mirar la realidad con una mirada nueva. Hay que aprender a desaprender para aprender nuevas cosas.

Segunda estrategia. Elige a los mejores para formar tu equipo. Sólo los mejores pueden cambiar el rumbo de las cosas, transformar la realidad y crear oportunidades donde hay caminos trillados. A esto tienes que dedicar la mayor parte de tu esfuerzo. Steve Jobs decía que “la mayoría de las empresas contratan a gente inteligente para decirles después lo que tienen que hacer, nosotros contratamos gente inteligente para que nos digan qué tenemos que hacer”.

Tercera estrategia. Comparte los éxitos con tu equipo y crea espacios para que los demás puedan ser también protagonistas. Todas las acciones que emprendas en esta línea serán altamente valorada por el equipo y serán apuntadas en la columna de “haber” del libro de contabilidad emocional que todos llevamos dentro.

Cuarta estrategia. Reparte beneficios con tus colaboradores en forma de premios, gratificaciones… y a los mejores, a los que marcan la diferencia dales parte del negocio. Estos te harán rico. De nuevo el ejemplo es Bill Gates. En España tenemos un ejemplo notable en Mercadona.

Quinta estrategia. Crea alianzas externas con otras empresas y organizaciones que pueden abrirte a nuevas oportunidades (tecnológicas, de mercado, conocimiento…), a las que solo tardarías más en llegar y con costes superiores.

Sexta estrategia. Si hay oportunidades que implican riesgo, entonces esta opción no está al alcance de todos. Evalúa tus fuerzas, mide el riesgo, consigue el compromiso de tu equipo lánzate a descubrir nuevos territorios, océano azul. La abundancia no está en el territorio común, ahí sólo hay depredación y escasez, océano rojo.

Séptima estrategia. Quizá exista la suerte, no lo sé, pero si existe y viene a ti tiene que encontrarte despierto y trabajando; de no ser así es muy probable que pase a tu lado y no la reconozcas. La “suerte” es hija del “trabajo”. Decía Donald Kendall que “el único lugar en que `éxito´ viene antes que `trabajo´ es en el diccionario”.

La principal barrera para adoptar cambios significativos en las organizaciones se debe a la resistencias de la dirección a cambiar hábitos de comportamiento, modelos de pensamiento y creencias tan arraigadas que forman parte del ADN de las personas y la organización. Los cambios profundos se viven como una amenaza a la estabilidad de la empresa y como una pérdida de identidad corporativa y personal. Es normal, siempre ocurre, pero esto no debe impedirte empezar a producir los cambios que necesita tu empresa.

Para empezar a andar el camino, puedes analizar cuántas de las 7 estrategias están ya operativas en tu organización y cuál/les de la/s que te falta/n pueden producir un efecto multiplicador en tu sistema.

Y si te animas me lo cuentas